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Tijuana, B.C., 12 de marzo de 1968 |
uerido hermano José el Impío:Aún tengo el hígado destrozado por la rabia que experimenté esta tarde. Miguel me dijo de la manera más inocente que "esa loca", Catalina, lo anduvo molestando cuando estuvo en Obregón en la reunión de pastores. Y añadió que la mensa animal era simple y resbalosillla. A duras penas me pude controlar, pues tenía el deseo de romperle el cuello con un golpe de tajo por lo que decía. Su esposa secundó lo que decía Miguel, y luego me preguntó que si conocía a la chica. "Yes", contesté con toda la serenidad que pude aparentar, "conozco a la interfecta". ¡Ahora me explico por qué la ingrata no ha contestado mi carta: tiene mucho en qué divertirse! No sé cómo soy tan idiota para pensar en ella y aún para soñarla. Si yo le impoto un bledo, ¿por qué no me lo dice de una vez para entablar relaciones con la primera huerca que me tope y echar tierra sobre las nuestras, efímeras como mural de José Luis Cuevas... aunque me cueste la life? (No es cierto; le aguantaré todo). Me paso largas horas sentado al órgano como Albert Schweitzer, pero el sonido suave y dulce del órgano me predispone a la melancolía, y no puedo resusirme a tocar "Faith Of Our Fathers" y "Perfect Love", que, aunque me dan tristeza me hacen recordar a ... ¡no, no repetiré su nombre, no sea que a fuerza de ello se le gaste! Saluda a "la ingrata que a desdenes me mata". ![]() P. S. Martita fue la que me llevó tu carta. Venía diciendo: "Cata... cata..." Lancé un aullido de gusto. "¿Qué me dices... que me escribió Catalina?" "No", me contestó, "son catas". Me dieron ganas de chillar pero no traía Kleenex. La ansiedad por saber de Cati me hizo olvidar que Martita todavía no sabe leer y que habla en media lengua. Te parecerá un incidente gracioso, pero para mí fue una broma pesada y sangrona que me jugó el inconsciente.
Ciudad Obregón, Son., 15 de marzo de 1968 mado y chaquetero hermano:Me puse a leer tu carta en el salón de clases desatendiéndome de mis alumnas, y ellas aprovecharon la coyuntura para hacer de ls suyas impunemente. Quisiera describir el caos que produjeron, pero solo galimatías [vulgo: colachi] brotan de mi pluma orate [¿sinónimo quizá de "locota"?]. Además, tengo bronquitis, aflicción que me hace decir, como la hermana de Lázaro, "Señor, hiedo, que hace cuatro días que no me baño". Y si no es bronquitis lo que tengo, temo que la leche contaminada de Doña Salo me ha inoculado Bacilos de Koch. Con razón dijo el que dijo:
Ester me contó que la Cati había recibido una carta muy bonita de ti pero que la muy maleducada no te quería contestar. Y, aunque no viene al caso, te diré que si Ester calificó a su hermana de maleducada, el primo de la bella e ingrata nurse que, según dijiste, te trae "de cabeza, pior que si juera yoga", se la describió a Genaro como "loca" y "noviera". Hago una pequeña disgresión para hacerte una pregunta atrevida y casi obscena. ¿No habrás tomado la expresion "Saluda a la ingrata que a desdenes me mata" de la Parodia del Brindis del Bohemio? ["Brindo por la ingrata / que a puñetas me mata"]. Te voy a proponer otro de mis chistes crueles: Para que tu subconsciente no te dé malos ratos, como el que me cuentas en tu carta, haz que Martita diga "epístolas" en vez de "cahtas". Atentamente,![]() |
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